Grafitis filosóficos
Valery, Pulgarcito y Banksy, sobre como dejar un rastro en la memoria
Hace ahora exactamente siete años concebí las “Minideas”. No se trataba de algo novedoso, rompedor, ni mucho menos revolucionario. No era más que una manera de simplificar mi obsesión por dejar un rastro trazable de ideas, conceptos, noticias, a los que resulta imposible dedicar el tiempo y la atención que merecerían1. La obsesión de un Pulgarcito consciente de que sin ese rastro de piedrecitas será incapaz de regresar a su hogar. El cuaderno de bitácora, el diario personal o los cahiers de un Paul Valery demasiado vago.
La idea jugaba con la ironía de que Twitter (entonces todavía se llamaba así) solo permitía entradas de hasta 280 caracteres. Las minideas eran:
Demasiado largas para un tuit, demasiado crudas para un post…
Pero el tiempo pasa (o eso pensamos). Twitter se ha transformado en X y ahora permite (previo pago de su importe) postear ensayos completos. La Inteligencia Artificial por otra parte se ocupa de suplir la pereza o la falta de tiempo, y puede encargarse de escribir muchos de ellos, con mucho, poco o ningún control por parte de los muchos Pulgarcitos que quizás no se dan cuenta de que sus largas reflexiones son en realidad migas de pan, y de que no por mucho postear se llega al destino más temprano.
Todo ello me lleva, siete años después, a redescubrir otro viejo concepto, en este caso, proverbio: el de que una imagen vale más que mil palabras. En tiempos de sobrecarga y sobre producción de información, la imagen, el meme, se presenta como la nueva panacea para el Pulgarcito desesperado, abrumado por la avalancha de ideas.
Desembarco así en un nuevo concepto que viene a complementar las minideas y al que quiero hacer un hueco en este substack caótico y experimental: El grafiti filosófico.
El grafiti filosófico se marca como objetivo aludir a ideas políticas, económicas, científicas, tecnológicas o filosóficas, minideas de todo tipo y condición, por medio de imágenes. Inicialmente he optado por el arte callejero —podría ir variando con el tiempo: Convertir las minideas en pintadas provocativas en las paredes.
¡Quién fuera Banksy! se dice ahora el pobre Pulgarcito.
Doy comienzo oficial a la serie de grafitis filosóficos con una revisión del concepto de Seis grados de separación.
Huelga decir que se trata de un objetivo no conseguido.



Original y simpático. Que dure. y cuaje. Gracias